miércoles, 31 de agosto de 2011

Que hijos de puta...

Cuando ya tenían prácticamente la maleta hecha para disfrutar de diez días en la Riviera Maya (México), la llegada de un fax les trunca el viaje. Y las ilusiones, y el dinero. 57 alumnos de Ingeniería Técnica Industrial se han visto afectados por el cierre de una agencia de viajes, ubicada en la calle Joaquín Fernández Acebal, frente al centro comercial San Agustín. Ni billetes de avión, ni hoteles. Pese a que la propietaria del establecimiento les había confirmado que se había ejecutado la compra del paquete vacacional, lo cierto es que ni en la compañía aérea ni en el complejo al que se supone que iban a ir, saben nada de los asturianos.
Cada uno de ellos había abonado ya en junio unos mil euros por adelantado. Un dinero que, según el letrado que representa a la agencia, están tratando de conseguir para proceder a su devolución. «Estamos indignados, nos han tomado el pelo y lo peor de todo es que llevamos mucho tiempo privándonos de cosas para ir a este viaje. Es una canallada», se queja Iván, uno de los afectados.
Pero no serán los únicos estudiantes que verán sus viajes cancelados. También lo contrataron en el mismo negocio los alumnos del último curso de Medicina, Psicología y Administración y Dirección de Empresas. Tenían prevista la salida para los próximos días de septiembre. No se descarta que además de los grupos haya otros muchos particulares afectados.
El comercio estuvo abierto al público con normalidad hasta el mismo martes, poco antes de que el abogado notificase la cancelación del viaje «por la quiebra de la agencia». «No tienen escrúpulos, porque el lunes todavía vino gente de la escuela a pagarle a la chica los 50 euros de seguro y se los cogió sin decir nada. Para entonces ya tenía que saber perfectamente que no íbamos a poder ir a México», se lamentan los jóvenes. Ayer, de forma espontánea y a modo de protestas, fueron llegando poco a poco a las inmediaciones de centro comercial San Agustín para mostrar su «más absoluta repulsa por esta estafa planeada con mucho tiempo de antelación».
De madrugada en la Acerona
Tal y como tenían previsto, los estudiantes de Peritos deberán acudir a las inmediaciones del edificio de la Gota de Leche, donde a las cinco de la mañana de hoy estaba previsto que saliese el autobús en dirección al aeropuerto de Barajas. «La Policía nos ha explicado que para poder interponer la denuncia tenemos que acudir al lugar en el que íbamos a iniciar el viaje que teníamos contratado para demostrar que nos han dejado en tierra», asegura, muy enfadado, uno de los alumnos.
«Habíamos empezado a organizar el viaje en septiembre y en febrero lo contratamos con la agencia después de que la dueña viniese a darnos una charla y nos ofreciese unas buenas condiciones. Le hicimos los primeros pagos para reservarlo ese mes y luego lo fuimos pagando poco a poco hasta que en junio lo abonamos íntegramente», comenta uno de los miembros de la organización. «Nos costó mucho esfuerzo económico, a nosotros, pero sobre todo a nuestros padres porque la mayoría no trabajamos y ese era el regalo por acabar la carrera. Es lamentable», dice una de las chicas afectadas.
Está previsto que todos ellos acudan hoy a la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía para poner la denuncia, con el justificante de haber pagado y las facturas emitidas por la agencia. «Teniendo en cuenta todo lo que está pasando y toda la falsedad que estamos descubriendo, no nos extrañaría que las facturas que nos dio la mujer sean todas falsas», consideran. Según las primeras estimaciones, la propietaria podría haber estafado unos 200.000 euros de todos los estudiantes.
Tercer caso en un año
Se trata de la tercera agencia de la ciudad que en menos de un año cierra sin previo aviso, dejando a cientos de damnificados sin billetes ni viajes. Poco antes de las pasadas navidades 73 personas que pretendían volar a América se quedaron en tierra una vez en el aeropuerto al comprobar que desde viajes Sampedro no habían abonado sus billetes. Se estima que su gerente podría haberse apropiado de unos 150.000 euros. Hace sólo dos semanas ocurría lo mismo en un establecimiento del barrio de La Arena. Su propietario fue detenido por estafar 9.000 euros a sus clientes, a los que no avisó de la clausura del negocio.

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