Escoge una vida.
Escoge un empleo.
Escoge una carrera.
Escoge una familia.
Escoge un televisor grande que te cagas.
Escoge lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos.
Escoge la salud, colesterol bajo y seguros dentales.
Escoge pagar hipotecas a interés fijo.
Escoge un piso piloto.
Elige a tus amigos.
Elige ropa deportiva y maletas a juego.
Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos digitos.
Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana.
Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura.
Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.
Elige tu futuro.
Elige la vida... ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así?
Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones?
No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?
En ocasiones las consecuencias de ser infiel pueden resultar muy peligrosas. Lo sabe bien Brovent Rossie, la exnovia de un artista estadounidense, que se lo va a pensar muy bien antes de volver a engañar a una de sus parejas.
Y es que su anterior parejan, Ryan Fitzgerald, le 'regaló' una curiosa venganza: un tatuaje con forma de excremento y rodeado de moscar que cubre toda su espalda.
Al parecer, la convenció de que le estaba dibujando una escena de la película 'Narnia'. Pero cuando Brovent vi el resultado se llevó un buen susto. Ahora le ha denunciado y el tatuador se enfrenta a una demada de 100.000 dólares.