Parecía un servicio más y aceptó. Como tantos otros antes, aquel joven le proponía mantener relaciones sexuales a cambio de dinero, y ella le dijo que sí. Sin sospechar, empezó a caminar al lado del muchacho en busca del lugar convenido: el piso del cliente. Pero al cruzar la puerta, las cosas empezaron a torcerse. Según el relato que esta prostituta ofreció horas después a la Policía, en lugar de un ambiente íntimo en el inmueble lo que se encontró fue a un grupo de jóvenes, de nacionalidad marroquí, que empezaron a forzarla. La chica, de 25 años y vecina de Gijón, fue obligada, según consta en la denuncia, a mantener relaciones sexuales con todos ellos.
Sólo cuando sus agresores le permitieron abandonar el domicilio, la mujer pudo verse libre y llamar a la Policía. Los agentes aplicaron al caso el protocolo sanitario que rige en los casos de agresión sexual y trasladaron a la denunciante a un hospital de la ciudad. Allí, los sanitarios comprobaron que la mujer carecía de lesiones físicas graves y, tras una minuciosa exploración, procedieron a darle el alta médica.
Avisadas del incidente, varias dotaciones de las policías Nacional y Local se personaron el sábado y de forma conjunta en la vivienda donde presuntamente tuvo lugar la agresión. Al llamar y pese a identificarse, los agentes se encontraron con la negativa de los jóvenes a abrir la puerta, por lo que tuvieron que emplear la fuerza para acceder a la vivienda.
En el lugar se encontraron con varias personas «así que, para el esclarecimiento total de los hechos, se procedió a trasladarlos a todos a comisaría», según recoge el relato policial. Tras identificarlos a todos, los agentes organizaron un careo entre la víctima y varios sospechosos. Este procedimiento sirvió a los agentes para aclarar quiénes fueron los cuatro jóvenes que intervinieron de manera directa en la violación denunciada. Fue en ese momento cuando los policías procedieron a su detención ya en calidad de acusados por un presunto delito de agresión sexual.
Según indican fuentes policiales, el suceso está ya en trámites judiciales y los detenidos pasarán hoy a disposición del juez.
Agresiones
Las disputas entre prostitutas y clientes son relativamente frecuentes en una región donde, según un reciente estudio firmado por el doctor Álvaro González, ejercen alrededor de 1.800 meretrices, en su mayoría extranjeras. Los incidentes se localizan, sobre todo, dentro de la prostitución callejera, un segmento que los expertos consideran «casi residual» frente al despliegue que en los últimos años han experimentado los clubes y pisos de citas. El caso más cruento se registró en marzo, cuando una prostituta de 27 años que ejercía en Oviedo apareció en el hospital con varias puñaladas provocadas por un chico de 18 años.
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