lunes, 2 de enero de 2012

Primer colgao a tope del 2012

No soportó saber que su arrendatario mantenía una supuesta relación sentimental con su expareja. Ángel F. V., de 47 años, se personó la noche del domingo en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Gijón autoinculpándose de haber matado a Evaristo Álvarez Pastur, el hombre de 43 años que se ocupaba de su ganadería de caballos en el barrio de Cerreo, en Quintueles (Villaviciosa). Según su testimonio, le disparó dos veces con una escopeta de caza tras mantener una discusión motivada por los celos.
 
Los dos impactos recibidos en el pecho le provocaron la muerte de forma instantánea, por lo que los técnicos del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) que acudieron a la explotación ganadera sólo pudieron confirmar el fallecimiento del criador equino, vecino de la Campa Torres, separado y con una hija.
 
El violento episodio se produjo sobre las 21.30 horas del domingo, en las instalaciones ubicadas en el camino de la Rasuca, en las que además de cuadras para los animales hay construida una vivienda en la que residía el supuesto autor del crimen. Según ha podido saber EL COMERCIO, horas antes Ángel F. V. le había exigido a Evaristo Álvarez Pastur ('Varis') que abandonase la ganadería, de la que se ocupaba desde hacía dos años. El criador de caballos había rehecho su vida el pasado verano con la expareja del ahora detenido, también vecina de Quintueles. La nueva relación no era del agrado de Ángel, quien la tarde del domingo, al devolver a su hijo de tres años a la casa materna después de pasar con él el fin de semana, vio aparcado fuera el coche de Evaristo.
 
Regresó a la finca y cuando, poco después, lo hizo el hombre al que tenía alquilado el negocio desde hacía dos años, le recriminó su comportamiento, iniciándose así una discusión que acabó en desgracia. Ángel F. V. cogió una escopeta de caza, para la cual tenía licencia, y le descerrajó dos tiros en el pecho. Dejó allí el arma que había empleado en el crimen y acto seguido se subió a su vehículo para poner rumbo a Gijón. Su destino fue la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Moreda. Entró y manifestó que acababa de disparar a un hombre en su propia casa, se había desplomado y no sabía si estaba vivo o muerto.
 
De inmediato, se activó un dispositivo en el que intervinieron efectivos de la Guardia Civil (encargados de la investigación), Policía Nacional y técnicos de emergencias sanitarias. Al llegar a las instalaciones equinas se encontraron al hombre ya cadáver. Sus restos mortales fueron trasladados al tanatorio de Cabueñes, donde ayer los médicos forenses constataron que el fallecimiento se había producido por herida de arma de fuego.
 
Los agentes rastrearon la finca en busca de pruebas y restos biológicos que ayuden a esclarecer las circunstancias en las que se produjeron los hechos. Por su parte, el detenido fue trasladado a la comandancia de la Guardia Civil de Gijón. Está previsto que a lo largo de la mañana de hoy pase a disposición del juez de guardia.

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