El hombre estaba recogiendo menta de poleo y hierbabuena en un prado de Madrid, cuando apareció un helicóptero del Ejército de tierra que estaba sobrevolando la zona para un entrenamiento. El hombre al verlo no se le ocurrió otra cosa que lanzar una piedra hacia el helicóptero, esta dio justo en el rotor de la cola del aparato, provocando que cayera contra el suelo y causando algunas heridas a sus ocupantes.
Luis negó que el lanzase ninguna piedra al helicóptero afirmando que "era reumático y ya no estaba para esos trotes", y fue el piloto el culpable de que se estrellara, ya que intento asustarle con varios pases de vuelo rasante, y tras esas maniobras peligrosas afirma que cayó.
Finalmente el caso no fue a mas y Luis quedo libre y sin cargos.
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