Es posible demostrar la existencia de jirafas en un bosque del Canadá, e incluso dar una prueba concluyente de que sí existe vida inteligente en el planeta Júpiter, pero en riguroso rigor, rigurosamente, no es posible probar que no existen jirafas en un bosque, ni tampoco que no haya vida, inteligente o no, en ningún otro lugar. En muchas ocasiones, por ser indemostrables sus dictámenes cuidadosamente selecionados para que sean irrebatibles, no es posible probar que el polígrafo, un adivino o un medium, miente, aunque tengamos la certeza absoluta de que está mintiendo interesadamente. Los polígrafos son deliberadamente falaces y juegan, en ocasiones magistralmente, con la probatio diabolica o en castellano prueba diabólica y, además de hacer publicidad encubierta y subliminal son capaces de entrar en una prisión, engañando al fiscal para interferir en un sumario. Uno de los polígrafos, al menos, ha demostrado que es capaz de todo ello, y seguir presumiendo en la televisión, lo que dice mucho de su escasa moralidad, y también de nuestras limitaciones para impedirle seguir engañando, diabólicamente.
Ludwig Josef Johann Wittgenstein (*Viena, Austria, 26 de abril de 1889 — †Cambridge, Reino Unido, 29 de abril de 1951) hizo grandes contribuciones a la filosofía probatoria, precisamente por delimitar bien lo que puede ser probado, demostrado o simplemente mostrado, y lo que no puede ser probado, ni demostrado, ni mostrado. Sus agudísimas reflexiones "Sobre la certeza", "Investigaciones Filosóficas", y su luminoso "Tractatus Logico-Philosophicus", hacen pensar en la imposibilidad de decir lo que se puede mostrar (4.1212 Was gezeigt wenden kann, kann. nicht gesagt werden) y demostrar, y por lo tanto, también sobre lo que es imposible probar, haciendo consiguientemente también imposible cualquier certeza sobre lo que no se puede mostrar y demostrar. Y lo inexistente no se puede mostrar, aunque sí se puede demostrar, en ciertos casos, que existe una contradicción entre su posible existencia y a existencia de algo (coartada) incompatible, porque como decía Aristóteles en su Metafísica, menos la contradicción, todo es posible.
Ludwig Josef Johann Wittgenstein (*Viena, Austria, 26 de abril de 1889 — †Cambridge, Reino Unido, 29 de abril de 1951) hizo grandes contribuciones a la filosofía probatoria, precisamente por delimitar bien lo que puede ser probado, demostrado o simplemente mostrado, y lo que no puede ser probado, ni demostrado, ni mostrado. Sus agudísimas reflexiones "Sobre la certeza", "Investigaciones Filosóficas", y su luminoso "Tractatus Logico-Philosophicus", hacen pensar en la imposibilidad de decir lo que se puede mostrar (4.1212 Was gezeigt wenden kann, kann. nicht gesagt werden) y demostrar, y por lo tanto, también sobre lo que es imposible probar, haciendo consiguientemente también imposible cualquier certeza sobre lo que no se puede mostrar y demostrar. Y lo inexistente no se puede mostrar, aunque sí se puede demostrar, en ciertos casos, que existe una contradicción entre su posible existencia y a existencia de algo (coartada) incompatible, porque como decía Aristóteles en su Metafísica, menos la contradicción, todo es posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario