Un hombre de 23 años murió en un cibercafé de Taipei después de estar jugando diez horas seguidas a un videojuego. El joven había pagado para jugar 23 horas. Curiosamente, nadie de los que estaban allí se percató de que había fallecido sobre el teclado del ordenador hasta pasadas 13 horas. «Pensé que se había dormido», dijo la recepcionista. La muerte puedo deberse a un paro cardiaco por las bajas temperaturas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario