Sólo se sabe que se llama Pável (Pablo), tiene 28 años y estudia en la escuela moscovita de Diseño Comunicativo. Sus creaciones están por toda la ciudad y las firma con el pseudónimo P183. Busca el anonimato igual que Banksy, el grafitero británico con el que los especialistas en arte lo comparan. 'The Guardian', 'The Daily Mail', 'Le Figaro' y 'The New York Times' han publicado ya fotografías de sus trabajos, provocando el debate entre los críticos de medio mundo.
Pero muchas de sus obras han dejado de estar a la vista. Unas porque son perecederas, como 'las gafas', con la que más fama ha cosechado, y otras porque, a juicio de las autoridades, tienen contenido abiertamente subversivo y son eliminadas de inmediato por el servicio municipal de limpieza. Tal fue el caso de los policías con escudos antidisturbios dibujados en las puertas de salida de una de las estaciones del metro de Moscú.
'Las gafas' era una instalación pintada sobre la nieve en el patio de una escuela de enseñanza media. Una de las farolas hacía de patilla. El máximo efecto se conseguía si se observaba desde un piso alto del edificio de enfrente.

Espectacular resultó también el descomunal plato de espaguetis realizado en un solar con tubos de plástico industrial y un enorme tenedor de polietileno forrado con papel de aluminio. La mano del comensal aparece pintada en la fachada de la casa adyacente. Otro de los graffitis monumentales de Pável es el de un agitador semienmascarado que decora el estribo de un puente. El activista lleva una tea en la mano y, el día que se hizo la fotografía para colgarla en internet, se inflamó con gasolina la parte correspondiente a la mecha. Se obtuvo así un efecto más realista.
El Banksy ruso, igual que el británico, utiliza muros, edificaciones derruidas e incluso alcantarillas. De momento, nadie conoce su rostro. En algunos de sus dibujos se pinta a sí mismo, pero con la cara cubierta por un capuchón. El misterio continúa en la nevada Moscú.
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