martes, 8 de febrero de 2011

Ay que chica mas limpia!!!!!

La joven Tempestt Henderson, de la Florida, se hizo adicta a comer hasta cinco pastillas de jabón a la semana y hasta comer el polvo de lavar.“La primera vez que probé el polvo de lavar me supo tan dulce y salado … se sentía tan bien. Me gusto enseguida”, relata la joven.
Ella sabía que comer jabón era peligroso, pero ignora intencionalmente las etiquetas de advertencia de la caja, y lamía el polvo mortal todos los días, desde que se levantaba.“En la ducha, me gusta la espuma de una barra verde de jabón, y lamer las burbujas. Y como el jabón se desintegra, hago estallar una pequeña cantidad de jabón en la boca. Es celestial”, menciona.

Después de meses de comer jabón, 
decidió ser valiente y buscar atención médica. Ella fue diagnosticada con un raro trastorno llamado PICA, que los médicos le dijeron que se caracteriza por un apetito por sustancias que son en gran parte no nutritivas.

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