La socia mayoritaria del gimnasio Xtreem, Julia Alonso, ofrecerá a los socios la recolocación en otro gimnasio de similares prestaciones al que ha tenido que cerrar ahogado por las deudas. Así lo aseguró ayer a EL COMERCIO desde Canarias, abrumada por las airadas reacciones que su decisión empresarial ha suscitado en la ciudad. «No estoy de vacaciones. Estoy en Las Palmas y dentro de unos días tengo que viajar a Miami por motivos de trabajo», recalcó.
Alonso argumentó que «cuando una empresa no funciona, se cierra», pero en este caso asume como propio «el error de no informar durante dos días» del cierre a los clientes. «Esta noche -por ayer- ya va a estar puesto el cartel, aunque temo que lo quiten», señaló instantes antes de coger un vuelo con destino a Asturias.
Reconoció que al margen de la situación con los trabajadores, existe un problema de permanencia de los 500 socios. Y la solución a ese problema, según defendió, «está prevista en una cláusula del contrato que dice que en caso de cierre o traspaso del negocio al cliente se le devuelve el dinero o se le facilita otro centro de similares características». También anunció que acudirá en los próximos días al céntrico gimnasio para que la gente pueda recoger sus efectos personales de las taquillas. «Voy a tener que ir con seguridad. Me veo muy perjudicada por esta situación, porque se está personalizando todo en mí y no entiendo qué está pasando», indicó la empresaria, quien no descartó emprender medidas legales.
Alonso también explicó que, hasta esta misma semana, mantuvo negociaciones que no fructificaron para traspasar el establecimiento y garantizar la continuidad de la plantilla. Al parecer, la otra parte se echó para atrás al ver la herencia de deudas que les dejaban las actuales gestoras del Xtreem. Afirmó que «a día de hoy no hay ni embargo judicial ni desahucio».
Sea como fuere, los clientes del gimnasio en la confluencia de las calles Covadonga y Padilla estudian en este momento constituirse en plataforma para presentar una denuncia colectiva «para dar más fuerza al caso y abaratar los costes de representación legal». Más de 70 de los 500 socios que se han visto afectados por el cierre sin previo aviso del gimnasio colapsaron ayer por la tarde a las dependencias de la Comisaría de El Coto. «Nos engañaron como pininos» o «no queremos que se vayan de rositas» eran algunos de los comentarios más repetidos. Algunos afirmaban que sólo querían que les devuelvan el dinero y otros, en cambio, reclamaban responsabilidades judiciales por el perjuicio ocasionado.
300 euros por dos años
La abogada Xulia Fernández tomó los datos a los presentes y les emplazó a una reunión la próxima semana para seguir avanzando en la creación de la plataforma. Los clientes del Xtreem le entregaron hasta tres modalidades distintas de contrato y en ninguna de ellas figura cláusula con la posibilidad de recolocación.
Algunos de los afectados creen que «se pudo obrar con mala fe», porque más de la mitad de los socios actuales fueron captados en los últimos meses con una promoción especial, con llamadas telefónicas a su hogares, que consistía en abonar 300 euros en el acto por dos años enteros de uso.
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